LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA CRIMINOLOGIA: "Desafíos para la Normatividad Penal en Colombia"
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una herramienta transformadora en diversos campos, incluyendo evidentemente el campo de la Criminología y el Derecho Penal. En los países más desarrollados, los algoritmos avanzados han permitido predecir patrones de criminalidad, la optimización de las investigaciones y tomar decisiones judiciales basadas en el análisis de datos. Sin embargo, la aplicación de está clase de tecnologías plantea retos significativos para el desarrollo de la norma penal, especial en un contexto como el colombiano, donde la desigualdad social y la falta de regulación tecnológica amplifican los riesgos y la vulneración de derechos fundamentales.
La finalidad de este artículo es explorar desde un enfoque criminológico y normativo penal el impacto de la IA, a su vez los desafíos éticos y jurídicos que surgen a partir de su implementación, como la necesidad de un marco jurídico que garantice el equilibrio entre estas herramientas tecnológicas y la protección de los Derechos Humanos.
I. La Inteligencia Artificial en el ámbito Criminológico.
La criminología, como disciplina encargada del estudio del delito, el delincuente y la prevención del crimen, ha encontrado en la IA una herramienta útil para predecir y analizar las conductas delictivas. A través de sistemas de aprendizaje automático, es posible procesar grandes cantidades de datos para identificar patrones delictivos en áreas específicas. Por ejemplo, PREDPOL es una de las tecnologías utilizada en Estados Unidos, que permite anticipar zonas con mayor probabilidad de comisión de delitos, asignando recursos policiales de manera más eficiente.
En Colombia, donde los índices de criminalidad varían de manera significativa entre regiones, este tipo de herramientas podrían contribuir al diseño de políticas públicas más focalizadas. Sin embargo la adopción de sistemas similares genera incertidumbre sobre la eficacia en un contexto donde el subregistro de los delitos y dinámicas del conflicto armado influyen en los datos disponibles. Esto indica la importancia de contar con base de datos actualizados y representantes para evitar sesgos en los algoritmos.
II. Riesgos Criminológicos.
A pesar de los beneficios, el uso de la IA no está libre de riesgos. Uno de los principales problemas es la reducción de sesiones históricas. Si los datos utilizados para adaptar y entrenar los algoritmos reflejan desigualdades sociales preexistentes, los sistemas podrían perpetuar discriminaciones raciales, económicas o de género. Por ejemplo, un algoritmo que priorice áreas históricamente asociadas con alta criminalidad podría estigmatizar a comunidades vulnerables y reforzar estereotipos negativos.
Además que, la implementación de estos sistemas puede generar un enfoque excesivo en la prevención predictiva, dejando de lado estrategias integrale de reinserción social y atención a las causas estructurales del delito, como la pobreza y la exclusión social.
III. Ética y Regulación en el uso de la IA.
El uso de la IA en el derecho penal y la criminología plantea preguntas fundamentales sobre la moralidad de estas herramientas. Por ejemplo, ¿Es ético etiquetar a individuos como posibles delincuentes con base en patrones estadísticos? ¿Qué garantías existen para evitar abusos por parte de autoridades y entidades?
El artículo 13 de la Constitución Política de Colombia, garantiza el derecho a la igualdad de trato y la protección contra la discriminación. Sin embargo, la falta de regulación normativa frente al uso de la IA podría poner en riesgo este principio, permitiendo que los algoritmos mal diseñados afecten de manera desproporcionada a ciertos grupos sociales,
Como conclusión, en Colombia un país donde la tecnología avanza pero las regulaciones normativas no van a la par, la implementación de la IA en el ámbito criminológico y penal requiere un análisis multidisciplinario y profundo. Es fundamental desarrollar marcos normativos claros que permitan aprovechar los beneficios de la IA sin comprometer los Derechos Fundamentales. De lo contrario se corre el riesgo de sustituir las desigualdades humanas por sesgos algorítmicos aún más complejos de detectar y corregir.
María Díaz A.
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